El fuerte aumento de los precios al productor y el incremento del coste del petróleo crudo han elevado la probabilidad de una subida de los tipos de interés en septiembre hasta aproximadamente el 70 %, lo que deja al dólar, los bonos, las acciones, el oro y el bitcoin a la espera de una reacción volátil ante el informe de inflación del viernes.
El informe del IPP de agosto reveló que la inflación mayorista en EE. UU. se aceleró debido a que la guerra en Irán provocó un aumento de los precios de la energía. Los precios al productor subieron un 0,4 % respecto al mes anterior y un 5,4 % respecto al mismo periodo del año anterior, lo que agravó los temores de que el aumento de los costes de los insumos pudiera acabar repercutiendo en los precios al consumo.
Los inversores reaccionaron con rapidez. Los operadores elevaron la probabilidad implícita de una subida de tipos por parte de la Fed en septiembre hasta aproximadamente el 70 %, mientras que los activos de riesgo y los metales preciosos se vieron sometidos a presiones vendedoras. El informe también dio apoyo al dólar estadounidense y reforzó las expectativas de que los tipos de interés podrían mantenerse más altos durante más tiempo.
El IPC se convierte en la prueba decisiva
La atención se centra ahora en el Índice de Precios al Consumo (IPC) de agosto, cuya publicación está prevista para las 12:30 UTC del viernes. El informe será uno de los datos más importantes para la Reserva Federal antes de la decisión sobre política monetaria de la próxima semana.
Se prevé que la inflación general aumente un 0,4 % respecto al mes anterior y un 3,4 % respecto al mismo mes del año anterior. Se espera que el IPC subyacente —que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía— aumente un 0,2 % respecto a julio, igualando la subida del mes anterior.
En términos anuales, se prevé que la inflación subyacente se modere hasta el 2,4 %, lo que representaría su nivel más bajo desde marzo de 2021. Este resultado podría tranquilizar a los responsables de la política monetaria, al indicar que las presiones subyacentes sobre los precios siguen atenuándose, incluso aunque la inflación general impulsada por la energía se mantenga elevada.
Consecuencias de un IPC superior a lo esperado
Una cifra de inflación superior a las previsiones reforzaría los argumentos a favor de una subida de tipos en septiembre y podría desencadenar otra fuerte reevaluación en los mercados mundiales.
Es probable que el dólar estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro suban, a medida que los inversores descuenten una política monetaria más restrictiva. Al mismo tiempo, la renta variable, el oro y el bitcoin podrían enfrentarse a nuevas presiones vendedoras, ya que el aumento de los costes de financiación reduce el atractivo de los activos sensibles al riesgo y sin rendimiento.
Un dato del IPC subyacente especialmente sólido podría tener un impacto aún mayor, ya que sugeriría que la presión inflacionista va más allá del reciente repunte de los precios de la energía.
¿Podría un informe más moderado calmar a los mercados?
Un dato del IPC inferior al esperado ofrecería cierto alivio a los inversores. Los indicios de una moderación de la inflación podrían revertir parte del endurecimiento de las condiciones financieras de esta semana y dar a la Reserva Federal un mayor margen para mantener los tipos sin cambios.
Un resultado de este tipo podría lastrar el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro, al tiempo que respaldaría a la renta variable, los metales preciosos y las criptomonedas. Sin embargo, la magnitud de la reacción dependería de si la debilidad se observa tanto en la inflación general como en la subyacente.
Conclusión
El informe del IPC del viernes se perfila como un acontecimiento clave para los mercados. Tras el sólido dato del IPP, que consolidó las expectativas de una nueva subida de tipos, los datos de inflación al consumo determinarán si este sentimiento se intensifica o se atenúa.
Con la reunión de septiembre de la Reserva Federal a la vuelta de la esquina, incluso las desviaciones más leves respecto a las previsiones podrían provocar reacciones desmesuradas en los mercados. Los inversores deberían prepararse para una mayor volatilidad, ya que los mercados buscan señales claras sobre la próxima orientación de la política monetaria de la Fed.
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