Los mercados están sopesando el alivio que supone la caída de los precios del petróleo frente a la preocupación de que la inflación persistente pueda llevar a la Reserva Federal a mantener una política restrictiva. Las acciones estadounidenses, los metales preciosos y las criptomonedas se recuperaron el jueves.
Una energía más barata puede respaldar a la renta variable al reducir los costes empresariales, reforzar el poder adquisitivo de los hogares y moderar la inflación general. El oro también podría beneficiarse si los inversores prevén rendimientos reales más bajos, un dólar más débil o una demanda continuada de protección frente a la incertidumbre económica.
Pero la bajada de los precios del petróleo por sí sola no significa que la batalla contra la inflación haya terminado. El crecimiento salarial, los costes de la vivienda y la inflación de los servicios podrían mantenerse elevados, lo que limitaría la capacidad de la Fed para flexibilizar su política. Esta tensión ayuda a explicar por qué los activos de riesgo pueden subir incluso mientras los inversores siguen descontando la posibilidad de un endurecimiento monetario prolongado —o adicional—.
La bajada de los precios del petróleo impulsa las valoraciones al reducir las expectativas de inflación. Si los inversores creen que la disminución de los costes energéticos permitirá a la Fed adoptar una postura menos restrictiva, los rendimientos de los bonos podrían caer. Esto reduce la tasa utilizada para descontar los beneficios futuros de las empresas, lo que suele beneficiar a los valores tecnológicos y a otras acciones orientadas al crecimiento.
Sin embargo, el efecto no es uniformemente positivo. Los productores de energía pueden enfrentarse a una disminución de sus ingresos, y la respuesta general del mercado dependerá de los factores que estén provocando la caída de los precios del petróleo.
El oro no responde únicamente al miedo. Su precio también se ve influido por los tipos de interés reales, el dólar, la demanda de los bancos centrales y las expectativas sobre la política monetaria.
Dado que el oro no genera intereses, tiende a resultar más atractivo cuando bajan los rendimientos de los bonos ajustados a la inflación. Si la caída de los precios del petróleo lleva a los inversores a esperar tipos más bajos, el oro puede subir junto con las acciones.
La Reserva Federal debe determinar si la menor inflación refleja un reequilibrio económico duradero o simplemente un alivio temporal en el sector energético.
Si la contratación se mantiene sólida, los salarios siguen subiendo y los consumidores continúan gastando, las autoridades podrían llegar a la conclusión de que la demanda sigue siendo demasiado resistente como para que la inflación vuelva de forma sostenible al objetivo. La fortaleza de los mercados financieros puede agravar esa preocupación al aumentar la riqueza de los hogares, reducir los costes de financiación y mejorar la confianza.
El resultado más favorable sería un «aterrizaje suave», en el que la inflación siguiera disminuyendo, el crecimiento se ralentizara sin colapsar y la Fed acabara reduciendo los tipos de forma ordenada. La bajada de los precios del petróleo puede favorecer ese resultado al moderar la inflación sin requerir una contracción severa de la demanda.
Pero el camino sigue siendo incierto. Los inversores deberían estar atentos a si la desinflación se extiende más allá del sector energético a los salarios, los alquileres y los servicios. Los datos del mercado laboral, los rendimientos de los bonos del Tesoro, las condiciones financieras y las previsiones de las empresas ayudarán a determinar si la economía se encamina hacia un aterrizaje suave o hacia una recesión más pronunciada.
La bajada de los precios del petróleo resulta, en general, favorable para los mercados. Alivian la inflación general, refuerzan la situación financiera de los consumidores y reducen los costes para muchas empresas. Pueden impulsar las acciones al tiempo que respaldan al oro gracias a las expectativas de tipos reales más bajos y un dólar más débil.
Sin embargo, una energía más barata no resuelve el reto más amplio de la Fed. El crecimiento persistente de los salarios, la elevada inflación en el sector de los servicios y la resistencia de la demanda podrían mantener una política monetaria restrictiva incluso si los mercados repuntan.
La cuestión central es si la inflación puede seguir cayendo en el conjunto de la economía sin provocar una desaceleración grave, y si la Fed puede ajustar su política sin reavivar las presiones sobre los precios.
¡Atención! Este material no pretende ser un consejo de inversión. Los datos de rentabilidad histórica no garantizan rendimientos futuros. Invertir en divisas extranjeras puede afectar a su rentabilidad debido a sus fluctuaciones. Cualquier operación con valores puede dar lugar tanto a ganancias como a pérdidas. Las hipótesis y expectativas expuestas en este material son meras estimaciones que pueden no ser exactas y pueden variar en función de las condiciones económicas actuales. Estas declaraciones no garantizan la rentabilidad futura.
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