El oro lleva varias sesiones consecutivas de caídas. En estos momentos, el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la fortaleza del dólar y las expectativas de una política monetaria restrictiva por parte de la Reserva Federal están marcando la tónica del mercado.
El metal precioso experimentó una modesta recuperación durante la última parte de la sesión del lunes en Nueva York, tras una drástica ola de ventas a primera hora del día. Sin embargo, el repunte perdió rápidamente impulso. El oro cedió las ganancias iniciales durante la sesión bursátil europea del martes y volvió a caer por debajo de los 4.280 dólares, lo que sugiere que los vendedores siguen teniendo el control firme del mercado.
El oro lleva ya varias sesiones consecutivas de caídas, a medida que los mercados descuentan la posibilidad de que los tipos de interés estadounidenses se mantengan elevados durante más tiempo —o, potencialmente, suban aún más—. El metal cayó el lunes a un nuevo mínimo de seis semanas, situándose en los 4.253 dólares, tras romper a la baja la zona de soporte de los 4.300 dólares, importante tanto desde el punto de vista psicológico como técnico.
Esa ruptura supuso un notable deterioro del panorama técnico a corto plazo. La incapacidad de recuperar los 4.300 dólares durante la posterior recuperación ha reforzado el nuevo papel de ese nivel como posible resistencia y ha dejado al oro vulnerable a una nueva caída.
El rendimiento de referencia de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5,021 %, alcanzando su nivel más alto desde mediados de 2007. Este movimiento aumenta significativamente el coste de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento, como el oro.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro han subido, ya que los inversores apuestan por que las persistentes presiones inflacionistas y la continua resistencia económica podrían obligar a la Reserva Federal a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo de lo previsto inicialmente. Las crecientes especulaciones sobre una nueva subida de tipos han inquietado aún más al mercado del oro.
Por ahora, el mercado parece más centrado en la perspectiva de unos rendimientos reales elevados y un dólar más fuerte que en las implicaciones inflacionistas a largo plazo del aumento de los precios de las materias primas.
La renovada demanda del dólar estadounidense ha sido uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta el oro. El dólar se mantuvo cerca de su máximo de dos semanas, mientras los operadores ajustaban sus expectativas sobre la trayectoria de la política de la Reserva Federal.
Dado que el precio del oro se cotiza en dólares, una moneda estadounidense más fuerte encarece el metal para los compradores que utilizan otras divisas. Esto puede debilitar la demanda internacional y amplificar la presión vendedora, especialmente cuando la subida del dólar va acompañada de un aumento de los rendimientos de los bonos. El reciente cambio en las expectativas sobre los tipos de interés también ha reducido el atractivo del oro como activo defensivo.
Desde una perspectiva técnica, la ruptura a la baja del oro por debajo de los 4.300 dólares ha debilitado las perspectivas a corto plazo. El escaso seguimiento durante el repunte del lunes indica que los compradores en las caídas aún no están interviniendo con la convicción suficiente para revertir la caída.
La zona de los 4.250 dólares representa el primer punto de referencia bajista inmediato. Una ruptura sostenida por debajo de ese nivel podría dejar al descubierto la zona psicológicamente importante de los 4.200 dólares, que ahora parece ser el próximo objetivo bajista importante.
Al alza, el oro necesitaría recuperarse por encima de los 4.400/40 dólares para aliviar la presión vendedora inmediata. Un movimiento convincente por encima de ese umbral podría desencadenar la cobertura de posiciones cortas y crear margen para un repunte más amplio. Hasta entonces, los repuntes podrían seguir atrayendo a los vendedores.
Aunque la fuerte caída reciente podría acabar atrayendo a los cazadores de gangas, el panorama técnico aún no sugiere que los compradores estén preparados para volver de forma agresiva. Es probable que una recuperación significativa requiera una mejora del contexto macroeconómico general —sobre todo, un descenso de los rendimientos, un dólar más débil o una señal menos agresiva por parte de la Reserva Federal.
¡Atención! Este material no pretende ser un consejo de inversión. Los datos de rentabilidad histórica no garantizan rendimientos futuros. Invertir en divisas extranjeras puede afectar a su rentabilidad debido a sus fluctuaciones. Cualquier operación con valores puede dar lugar tanto a ganancias como a pérdidas. Las hipótesis y expectativas expuestas en este material son meras estimaciones que pueden no ser exactas y pueden variar en función de las condiciones económicas actuales. Estas declaraciones no garantizan la rentabilidad futura.
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