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La advertencia sobre la inflación del presidente de la Fed aumenta las apuestas a favor de una subida de tipos en septiembre

Los mercados aumentan las apuestas por una subida de tipos en septiembre tras el discurso de Warsh en Jackson Hole. La cuestión clave sigue siendo si los próximos datos económicos confirmarán la señal «halcón» de Warsh de cara a la reunión de la Fed del 16 de septiembre.

Sep 01, 2026
4 min de lectura
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Los mercados financieros comienzan el mes de septiembre con la perspectiva de una nueva subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, tras el mensaje de línea dura pronunciado por su presidente, Kevin Warsh, en el Simposio de Política Económica de Jackson Hole.

Tras su discurso, el dólar se disparó el viernes hasta su nivel más alto en más de una semana, mientras que el rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años subió, ya que los inversores descontaron una mayor probabilidad de que se endureciera la política monetaria. Al mismo tiempo, los metales preciosos y las criptomonedas se vieron sometidos a presiones, como es habitual, en un contexto de subida de los rendimientos reales y de fortalecimiento del dólar.

Warsh no se comprometió a una subida de tipos en la reunión del FOMC de septiembre. De hecho, afirmó que estaba comprometido «con una disciplina, no con una decisión». Sin embargo, su insistencia en que la inflación sigue siendo demasiado alta —y en que la Fed aún tiene trabajo por delante a menos que las presiones subyacentes sobre los precios avancen de forma clara y rápida hacia su objetivo del 2 %— llevó a los operadores a reevaluar las perspectivas de política monetaria a corto plazo. Los mercados están descontando ahora una probabilidad de aproximadamente el 60 % de que se produzca una subida en septiembre, frente al 35 % aproximadamente que se descontaba antes de las declaraciones de Warsh.

Las expectativas de subida de tipos se intensificaron posteriormente, ya que la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán impulsó al alza los precios del petróleo, lo que supuso otra posible fuente de inflación. La distinción es importante: el discurso de Warsh impulsó la reevaluación inicial, mientras que el aumento posterior reflejó tanto las preocupaciones sobre la política monetaria como el empeoramiento de la prima de riesgo geopolítico.


Warsh da prioridad a la estabilidad de precios

En su discurso de apertura, Warsh describió el objetivo de inflación del 2 % de la Fed como un «objetivo firme y fijo» y rechazó la idea de que la inflación volviera necesariamente al objetivo sin la intervención del banco central.

Señaló que la inflación general del PCE a 12 meses se situaba en el 3,7 %, con la medida anualizada a seis meses en el 4,1 %, y argumentó que las recientes mejoras en los datos de inflación aún no habían establecido una tendencia subyacente convincente. «Debemos estar seguros de que la inflación subyacente se está acercando a nuestro objetivo, de forma clara y a una velocidad suficiente», afirmó Warsh. «De lo contrario, tenemos trabajo por hacer». También describió el mercado laboral como estable y, en líneas generales, acorde con el pleno empleo, a pesar del reciente crecimiento débil de la nómina.

Esta combinación —una economía resistente junto con una inflación significativamente por encima del objetivo— ha llevado a los mercados a concluir que la Fed sigue teniendo margen para endurecer su política si los próximos datos no muestran una desinflación significativa.

Informe de empleo: El próximo indicador crucial

El informe de empleo del viernes cobra ahora una importancia redoblada, ya que los datos que se publiquen podrían alterar rápidamente las expectativas del mercado. Un informe sólido reforzaría los argumentos a favor de una subida de tipos en septiembre, mientras que otra cifra débil del empleo podría suscitar preocupaciones sobre la fortaleza del mercado laboral y reducir la probabilidad de una subida inminente, incluso con una inflación persistente.

A medida que avanza septiembre, los mercados se enfrentan al complejo reto de lidiar con una inflación persistente, unos tipos de interés oficiales potencialmente más altos, unos rendimientos a largo plazo elevados y señales de una menor actividad de los consumidores. La pregunta clave sigue siendo si los próximos datos económicos confirmarán la señal «halcón» de Warsh de cara a la reunión de la Fed del 16 de septiembre.

Por ahora, Warsh ha aclarado la prioridad de la Fed sin comprometerse con una decisión política concreta, lo que deja abierta la reunión de septiembre e intensifica el escrutinio de cada informe importante sobre inflación y empleo.

 

¡Atención! Este material no pretende ser un consejo de inversión. Los datos de rendimiento pasado no garantizan rendimientos futuros. Invertir en divisas extranjeras puede afectar a su rendimiento debido a sus fluctuaciones. Cualquier operación con valores puede dar lugar tanto a ganancias como a pérdidas. Las hipótesis y expectativas expuestas en este material son meras estimaciones que pueden no ser exactas y pueden variar en función de las condiciones económicas actuales. Estas declaraciones no garantizan rendimientos futuros.